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2009-01-23 | News

Something more than building rural aqueducts

Read Francisco Alpizar’and Róger Madrigal’ opinion article (Algo más que construir acueductos rurales) in “La Nacion” (January 18th) associated with the EfD Central America Project: Decentralization in water resource management: exploring the determinants of success (Spanish only).

Costa Rica tiene una posición destacada en Latinoamérica con respecto al acceso al agua potable en áreas rurales. Esto obedece principalmente a que en décadas pasadas, el Estado realizó fuertes inversiones en la infraestructura necesaria para llevar agua a estos sitios. Lamentablemente al día de hoy, muchas de las organizaciones comunitarias encargadas de abastecer agua potable en zonas rurales son incapaces de satisfacer las necesidades de una población creciente. Solo por citar algunos elementos alarmantes en esta dirección, podemos mencionar que apenas el 60% de los usuarios de estas organizaciones reciben agua de calidad potable y algunas comunidades están expuestas a cortes inesperados en el servicio debido al pobre mantenimiento de los acueductos. Adicionalmente, la situación financiera de muchas organizaciones es deficitaria, lo que no les permite realizar ampliaciones en la infraestructura y/o inversiones en la protección de las fuentes de agua que garanticen el suministro de agua para las futuras generaciones.

Multiples razones. Son muchas las razones que provocan esta situación. Por muchos años se ha pensado que el problema de abastecimiento de agua potable se resuelve únicamente con la construcción de acueductos. Consecuentemente, muchas de las políticas públicas en nuestro país han tenido un énfasis hacia la resolución parcial del problema, dejando en segundo plano el fortalecimiento de las organizaciones comunales, la asignación clara de competencias de los distintos entes estatales y la creación de un marco legal apropiado que permita la gestión integrada del recurso hídrico. Aunque esta forma de hacer las cosas funcionó años atrás, cuando existía abundancia relativa de agua, la misma es completamente inconsistente con los requerimientos de la era actual.

Investigaciones en curso apuntan a que la pobre rendición de cuentas hacia las comunidades y el Estado por parte de algunas de estas organizaciones así como la baja participación efectiva de los usuarios en la toma de decisiones son aspectos clave que pueden explicar la precaria situación actual. Las organizaciones comunitarias son pilares esenciales de la gestión del agua potable en zonas rurales; sin embargo, parte de su éxito depende de que existan espacios apropiados para que los usuarios puedan recibir información actualizada y accesible sobre la gestión realizada y los planes futuros; y que además, puedan ejercer su derecho de voz y voto respecto a las decisiones que comprometen su bienestar y el de las futuras generaciones. Asimismo, el Estado debe ser capaz de monitorear de manera efectiva y periódica el desempeño de estas organizaciones y cuando sea necesario, intervenir en procura de que la población reciba un servicio de calidad.

Cambio necesario. La realidad de nuestro país exige un cambio sustancial e inmediato en la forma en la cual abordamos los problemas de abastecimiento de agua en zonas rurales. Aunque es deseable que las organizaciones locales sean los proveedores del servicio en la mayoría de comunidades rurales, esto no exime al Estado y a otros actores de su responsabilidad de crear un entorno de incentivos apropiado y de ayuda complementaria para casos que realmente lo ameriten. El diseño de políticas públicas basadas en información actualizada y relevante así como un análisis crítico de las razones que explican el desempeño de las organizaciones rurales que proveen agua para el consumo humano es fundamental para incrementar la efectividad de las acciones.

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